Recostada sobre unos cojines levanta la vista unos centímetros por encima de la margen, un ángulo con una elevación menor de noventa grados pero que rebasa la línea de sangrado. El rostro de él da un giro perpendicular de la hoja que tiene bajo sus manos -que se deslizaban sobre la hoja y ahora caen sobre ésta-. Su rostro. El rosto de él se acerca a ella, la mirada gira un poco más, chocando contra su propio cabello, y entre ellos avanzan y la encuentra. Cruzan miradas.
Dos leves y sinceras sonrisas.
El ser puede crear un escenario raro. Un escenario raro en conjunto. Lo triste no es malo. Con mirar todo el complejo de la obra y ver una composición triste, no significa que los personajes de ella lo estén.
Quiero esa tarde triste que no lo es.
Quiero esa compañía de triste color que no lo es.
Y estoy dibujando, concentrado en mis trazos. Una compañía, no sé que color tenga. Pero de ese color, así anda; lo desprende. Sé que está atrás mío, leyendo. Sus piernas cruzadas, una sobre la otra. Derecha sobre izquierda. Lee, recostada, sin medias. Mueve los dedos del pie que esta sobre el otro. Una onda, se crea una onda: baja meñique - anular, medio, indice bajan al tiempo - baja pulgar- vuelven a subir todos. Regresa la onda.
Mi mundo sigue dibujando. Mi mundo sigue atento a ella. Mi mundo tiene una banda sonora esporádica: Suena una canción y ella canta. Silencio.
En el fondo la amas. Sabes que no la amas. Me encanta la idea de amarla. Al final terminé impregnado de ese color. Me paro, me recuesto a su lado y la beso.
Sigue recostada. Libro en el pecho. Cuello arqueado hacia mis ojos. Mejilla y medio rostro sobre un cojín. Sólo observa.
La miro. No sé que color tiene en este momento.
Quiero que estes acá. Aquí, este cuarto. Este recuadro. Recostada entre unos cuantos cojines. Leyendo, mientras me encargo de mis asuntos. No nos vemos. Estamos juntos. Presencias en el aire.
A lo lejos. Vistos de lejos hacemos parte de la misma viñeta.
Quiero un encuentro plano. Aparente.
Sin amor, sin algo meloso. Quiero una relación de miradas tristes y sonrisas ocultas. Una tarde que pareciera hecha de la mano de ese dibujante.
Sepia amarillento, lo vi a través de la cortina
Color que se deshacía entre la niebla
entre la lluvía
Las gotas dejan de ser gotas
color de polvo
nuevas partículas
No puedo creer el color de la mañana
del amanecer
Color similar al que recuerdo que tenía su piel
La prisión. ¿Donde esta la llave? ¿en serio hay una?
Nacimos siendo una prisión. Sufrimos ante los problemas de mantenimiento.
Caemos victimas por el estado de la prisión.
Podemos vivir tranquilos
pero las quejas se interponen.
Hay casos. Veces en que se cae. Se vive.
Pero a fin de cuentas es una prisión, ¿no?
Espiritú, esencias.
Propio drama. Guión complejo que no puedes llevar.
Quieres irte.
Crees que quieres irte.
Pero este es tu único techo
Aquí se crean los respiros
y aquí se dará el último.
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Quiero salir.. a un lugar con luz tenue
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-Lo escribí hace dos años, ahora no sueño tanto como entonces.. pero me agradó encontrar esta frase y el notar que aún no he dejado de creer en eso.
